lunes, 5 de agosto de 2013

Sobre cómo y de donde emergen los temas de investigación en salud



La realidad y la teoría son las fuentes de donde emergen los temas de investigación. En la realidad suceden cosas que estimulan la curiosidad humana y que plantean dificultades y retos que las personas tratan de explicar o modificar. En los cuerpos teóricos hay elementos que parecen incompletos, contradictorios con otros, francamente equivocados, etc. Con estas situaciones se topan tanto los especialistas como los generalistas y la población general hasta que alguien los convierte en objetos de investigación.

Si arbitraria y pedagógicamente separamos la realidad de la teoría y entre las dos colocamos el proceso de la investigación científica, resultaría evidente que los insumos para el proceso científico vienen de ambas fuentes, por separado o al mismo tiempo[i].

En la realidad existen situaciones, procesos, elementos, etc., que llaman la atención porque sus resultados no son satisfactorios o generan inquietud, son “problemas” o “preguntas” que no parecen tener una respuesta satisfactoria. En algunas ocasiones, estos problemas son enfrentados o abordados con procedimientos intuitivos que producen modificaciones y que no requieren otra explicación. En no pocos casos, la explicación o la modificación siguen una serie de procedimientos lógicos que construyen un argumento explicativo o la justificación de una intervención, que al ser aplicados consiguen resultados y aparentemente no hace falta observar o experimentar empíricamente para confirmar los juicios lógicos, pues la argumentación deja satisfechos a quienes identificaron la situación problemática. Pero en muchos casos, todos los esfuerzos por modificar esta realidad o para explicarla parecen ser insuficientes.

En la teoría existen fracciones de conocimientos que en algún momento parecen incompletos, que entran en contradicción con otras fracciones de conocimiento (nuevo o anterior). Otros en un momento determinado se evidencian como claramente erróneos a la luz de nuevo o anterior conocimiento revisado. Esto conduce a una búsqueda de los interesados por encontrar articulaciones que permitan superar la contradicción, reorganizar los cuerpos de teoría para que la explicación o la intervención sobre los sucesos de la cotidianidad logren mayor profundidad o extensión.

En otros casos, la presión de la realidad disfuncional o de la insuficiencia teórica obliga a buscar otra forma de contrastación que provea nuevos elementos de juicio, fortalezca los que ya están disponibles, descifre condiciones previamente no identificadas o mal identificadas, etc., etc[ii]. Para esto es necesario un proceso metodológico. Ya no se puede continuar con lo disponible, pero tampoco es factible proceder sin rigurosidad. Es entonces que surgen los temas de investigación. Surgen en la mente de los iniciados, en el dolor de los afectados por la situación problemática, en la necesidad de acumulación (de capital, mercancías, conocimientos, etc.), en la natural avaricia humana, como proceso de mejoramiento de la competencia profesional, como aporte altruista a los demás, en fin, de mil maneras.